
Casi como en la peli, pero sin necesidad de llegar al canibalismo.
Vaya 3 días de despiporre, aderezada con hectolitros de alcohol y toneladas de comida. Pero de lo que de verdad íbamos cargados era de ganas de pasarlo bien y...Misión Cumplida (con matrícula de honor).
De los recuerdos borrosos ahora tengo uno fresco:
el último día y justo antes de irnos, la imagen del Green Goblin corriendo por el pasillo salvando todos los numerosos obstáculos que encontraba por el camino (maletas, enseres y personas humanas); en su cara se dibujaba una "determinación urgente" (apenas disimulada por el cansancio y la resaca) por cumplir su objetivo y poder dejar en el camarote de Herr Doktor su "regalo de emocionada despedida". La "carga de emociones" era tal que el propio Herr Doktor tuvo que aceptar el "detalle", no sin antes insistir en lo innecesario de tal "muestra de afecto".
Y como diría Cálico-Meister: Hasta aquí puedo leer y ...¡Tarjetita!
1 comentario:
Que hijos de perra!!! Y no te creas que quedo ahi la cosa, Juan le hizo el relevo despues de desayunar. Yo no se que tenia ese baño, juro que lo veia igual que el resto.
El tiempo pasa, despacico... el tiempo pasa... (Peter, no seas pesado con la Hora Chanante, joder!!!)
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